SOURCE: RoboticOncology.com

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March 28, 2011 15:02 ET

Segunda prostatectomía robótica en un sobreviviente de cáncer de próstata a cargo del Dr. David Samadi destaca la necesidad de elegir a un cirujano experimentado

NUEVA YORK, NY--(Marketwire - March 28, 2011) -


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Desde que la FDA lo aprobó en 2000, el Sistema Quirúrgico da Vinci ha cambiado el el tratamiento del cáncer de próstata mediante la incorporación de una tecnología de cirugía robótica de vanguardia. Según muchos expertos, la prostatectomía robótica asistida es la mejor opción disponible hoy en día para los hombres que sufren de cáncer de próstata y temen a los posibles efectos secundarios asociados con otros tratamientos y cirugías. Cuando la prostatectomía robótica está a cargo de un cirujano con experiencia en el sistema da Vinci, el índice de curación del cáncer de próstata es del 97%. Por otra parte, el 87% de los pacientes recuperan su potencia sexual y el 96% recupera el control urinario. Estas estadísticas son mucho más alentadoras que las relacionadas con las cirugías tradicionales de prostatectomía laparoscópica y abierta.

Sin embargo, el robot quirúrgico da Vinci es sólo una parte de la ecuación. Se trata de una herramienta y, como tal, su eficacia depende del cirujano que la utiliza. Un paciente que puede contar esto de primera mano es Steve M. de Annapolis, Maryland (el apellido se omite por motivos de anonimato) que fue sometido a este procedimiento en dos hospitales diferentes por dos cirujanos diferentes, dando lugar a dos experiencias muy diferentes. Después de haber sido curado de su cáncer de próstata gracias a la atención del experto en cirugía robótica, el Dr. David B. Samadi, vicepresidente del Departamento de Urología y Jefe de Robótica y Cirugía Mínimamente Invasiva del Centro Médico Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, Steve decidió para compartir su historia.

"Era el otoño de 2009", comienza Steve: "Yo tenía 51 años y fui a ver a mi médico para consultarlo sobre una colonoscopia de rutina. La mayoría de los médicos me hubieran controlado la presión arterial y me hubieran remitido a un especialista. Pero mi internista hizo más que eso, me hizo un examen rectal digital, encontró algo que no estaba muy seguro y me envió a un urólogo. Lo fui a ver, me hizo una biopsia y obtuve los resultados justo antes de Navidad de 2009. Por un tiempo me rehusé a aceptar la verdad. No me gustó el regalo de Navidad que recibí ese año".

Al igual que los más de 200.000 hombres diagnosticados con cáncer de próstata en 2009, Steve, hijo de un anestesista y una enfermera, hizo una amplia investigación sobre sus diferentes opciones, tanto quirúrgicas como de otro tipo. "Según los datos de la radiación, los resultados simplemente no duran después de 10 o 15 años", dijo Steve, refiriéndose a la esperanza de vida de los pacientes que se someten a radioterapia. "Planeo vivir mucho más tiempo que eso. No me pareció la mejor opción porque desconozco la viabilidad a largo plazo de la radiación. Me hubiera gustado observar y esperar como muchos otros hombres, pero a los 51, no sé cuántas veces podré arrojar los dados sobre la mesa. La cirugía parecía el mejor camino a seguir".

En febrero de 2010, Steve fue a ver al "Dr. B" (es un seudónimo, no se facilita el nombre real del médico por motivos de privacidad). El médico le dijo que era un buen candidato para una prostatectomía robótica. "Me gustó la idea porque hay menos pérdida de sangre, menos trauma para mi cuerpo y una recuperación más rápida", dijo Steve. Según la investigación de Steve, el Dr. B. había realizado con éxito más de 600 procedimientos exitosos de cirugía robótica de próstata; un número de casos que para Steve fue más que suficiente para esperar un resultado quirúrgico positivo. Dado el aumento de la demanda estacional de su trabajo, Steve decidió esperar hasta octubre para la cirugía, una decisión apoyó totalmente el Dr. B.

Steve volvió al consultorio del Dr. B en octubre de 2010, listo para ser curado de cáncer. Ingresó al quirófano y fue sometido a una anestesia general. Cuando despertó dos horas más tarde, el médico no tenía buenas noticias para darle. "Me desperté esperando escuchar que todo había ido bien y en cambio, el médico me dijo que había tenido que abortar el procedimiento debido a que la presión de las vías respiratorias en mis pulmones era demasiado alta debido a mi peso. No quiso correr el riesgo de dañarlos. Actuó como si le hubiera echo perder su tiempo y perjudicado su índice de éxito. Me dijo que perdiera más o menos 30 libras y considerara en cambio la cirugía abierta o radioterapia", cuenta Steve, con tensión en su voz. "Todavía es un misterio, porque después de la operación fui a ver a un neumólogo para que me chequeara los pulmones y las funciones respiratorias y todo salió bien".

Confundido y asustado, Steve contó su historia a sus amigos y familiares. "Un conocido del trabajo me puso en contacto con un sobreviviente de cáncer de próstata que fue tratado por el Dr. David Samadi. Después de hablar con él, me dio el número del celular del Dr. Samadi y me urgió a que lo llamara, pero yo estaba escéptico".

"Era un jueves por la mañana en el trabajo y yo no estaba preparado para llamar a un médico que, básicamente, no me conocía", siguió diciendo Steve. Nunca se hubiera imaginado lo que iba a suceder. "Acto seguido, sonó el teléfono y era el Dr. Samadi. Quede anonadado. Quiero decir, ésta es una persona importante para la que cada minuto cuenta y de pronto se toma el tiempo para llamarme a mí".

El 17 de diciembre de 2010 Steve voló de Annapolis a Nueva York para una consulta con el Dr. Samadi. Samadi, que ha realizado más de 3.200 prostatectomías robóticas con éxito con el sistema da Vinci, se dio cuenta inmediatamente de que el Dr. B y su equipo habían puesto los puertos para el acceso a la próstata en forma incorrecta. Esa había sido la verdadera razón de las complicaciones quirúrgicas, no el peso de Steve. El Dr. Samadi había escuchado muchas historias, como la de Steve, de personas que no era candidatas para la cirugía robótica debido a su peso, y eso lo dejaba impávido.

Sobre el calvario de Steve, el Dr. Samadi dijo: "Lo que le pasó fue simplemente terrible. Tan pronto como vi las incisiones que había hecho el cirujano anterior supe que algo andaba mal. Pero estaba convencido de que podía ayudarlo". Steve también estaba convencido - hizo una cita para someterse a una cirugía por segunda vez el 14 de febrero de 2011.

Steve tuvo una experiencia muy diferente cuando entró en el quirófano el Día de San Valentín que la vivida con el Dr. B hacía más de un año. "El Dr. B calculó el tiempo del procedimiento entre 3 y 5 horas y ni siquiera pudo comenzar. El Dr. Samadi me dejó libre de cáncer y en el ala de recuperación en 59 minutos", dijo Steve con una sonrisa radiante al referirse a la experiencia quirúrgica con el Dr. Samadi. "Aquí estoy, un poco más de un mes después de la operación y curado. Tengo un control urinario completo y mi función sexual está empezando a normalizarse".

"La experiencia increíble de Steve resalta además que mientras el sistema quirúrgico da Vinci puede ser la mejor arma del hombre contra el cáncer de próstata, los procedimientos realizados con el robot son extraordinariamente complejos y deben ser realizados por cirujanos altamente experimentados que hayan finalizado un gran número de casos con resultados favorables", dijo el Dr. Samadi. "El robot no realiza la cirugía, la hace un ser humano. La tecnología por sí sola nunca es suficiente".

"Fue sin duda la mejor experiencia médica que he tenido en mi vida¨, concluyó Steve. "Nada de esto habría sido posible sin el Dr. Samadi y su equipo".

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